Blindsurfers-site content Nederlands Français English Deutsch Español Italiano Polski
Guadalhorce
Pastor en El Burgo
Posada Los Siete Arcos
Palmeras en la ciudad
¡Y ahí está el sol!
De punta en blanco para la Feria
Ocaso
Callejón pintoresco
Marquesinas
Dos tipos de montañas
El Rocío
Vistas de las cumbres nevadas

Málaga
Flamenco
La Malagueta
Sierra de las Nieves
El malecón, Málaga
Barco histórico
Historia
Thierry y Ann son traductores de profesión. Fundaron la oficina de traducción Belgian Translation Centre en Ostende (Bélgica), y junto con 10 apasionados empleados hicieron prosperar el negocio. Pero llevar un negocio con éxito no es fácil y los gastos salariales pesan. Después de 15 años de mucho trabajo, a veces hasta 18 horas al día, después de años de lucha contra fechas límites y casi sin tiempo libre, Thierry y Ann empezaron a anhelar otra cosa…

Fue uno de sus clientes quien, por casualidad, propuso la solución. Thierry y Ann tuvieron la ocasión de comprar un piso en Málaga, y después de su primer viaje estuvieron impresionados por la región: un tiempo espléndido, una naturaleza maravillosa, una cultura polifacética, gente amable y sincera, deliciosos platos, y sobre todo: el sentimiento de felicidad que tienes si estás donde debes estar…

Y si eres feliz en algún sitio, si sientes que has encontrado tu propio paraíso en el mundo, ¿por qué no vivir allí? Así pensaron Thierry y Ann. “La elección de domiciliarnos en la Estación de Cártama no fue fácil emocionalmente, porque dejamos mucho en Bélgica. Pero fue una oportunidad, quizá la única para romper el círculo vicioso de trabajo-cama-trabajo. Para nosotros el riesgo valía la pena.”

Además, Thierry y Ann no tenían que hacerlo solos. Durante un periodo de prácticas en BTC, Sylwia mostró que tenía mucho talento: una gran dosis de talento de organización, aptitudes sociales, un sentido común y perseverancia. “Además, es muy amable y orientada al cliente, y habla 3 idiomas con fluidez. ¡Era la persona idónea para reforzar nuestro equipo!” ríe Thierry.

¿Y Ahora? Ahora nadie quiere volver a su vida anterior: ni Sylwia, ni Thierry y Ann, ni tampoco sus hijas. “¡Tomamos la decisión justo en el momento adecuado!” dicen entusiasmados.